25 sept. 2013

Arrasa Merkel, muere… el liberalismo

Rosa Mª Artal – Comité de Apoyo a ATTAC.
Merkel ha logrado un triunfo histórico en Alemania. Roza la mayoría absoluta en su tercer mandato. Es evidente que más del 40% de los electores (de unos 45 millones de personas) están encantados con ella. El resto no, al menos quienes han votado otras opciones. Acrecentadas profundamente las desigualdades sociales, los beneficiarios de este nuevo sistema lo defienden por encima de todo.
Tan sonoro es el éxito del partido de Merkel (democristiano) como sonoro el batacazo de sus hasta ahora socios: los liberales, los liberales de verdad, que se quedan fuera del Parlamento por primera vez desde 1945. Esto viene a demostrar que si muy resentida ha quedado la presunta socialdemocracia con este cambio de paradigma al que llaman crisis, quien realmente se ha ido al cuerno es el liberalismo. El auténtico.
Como tantas otras veces las ideologías extremas se disfrazan mostrando solo la patita de cordero, en este caso centrista. A estas alturas de la historia, sin embargo, ya no nos engañan. No a todos, no a quienes sabemos de sus resortes mediáticos de propaganda. La crisis financiera provocada por los poderes… financieros, no lo olvidemos, ha llevado al poder a ultraconservadores que nada tienen que ver con el liberalismo. De dejar hacer nada, son profundamente intervencionistas. Austeridad, subidas de impuestos, imposiciones de todo tipo, no es liberalismo. La aceptación de que una casta aristocrática impone sus leyes a una población diezmada en sus derechos, es directamente feudalismo. Y además viene cargado –quizás como su predecesor- de ultraconservadurismo ideológico. El ejemplo español no puede ser más evidente.
“Merkel ha impuesto un modelo, que tiene sus raíces en la Agenda 2010 del socialdemócrata Schröder, con el que la mayoría de sus compatriotas conviven con tranquilidad. La economía goza de un alto nivel de empleo que se obtiene gracias a la existencia de puestos de trabajo a tiempo parcial o de muy baja remuneración. Uno de cada cinco trabajadores tiene uno de los conocidos como ‘minijobs’. El número de autónomos aumentó en un 40% en la primera década del siglo. Uno de cada tres autónomos tiene muy bajos ingresos. Más de la mitad de ellos emplean sólo a una persona: ellos mismos. En muchos casos, no son gente que prospera. Sólo sobreviven”, explica Iñigo Sáenz de Ugarte.
“La crisis europea sigue siendo dura en el norte (Holanda acaba de aprobar duros recortes) y sobre todo en el castigado sur, pero Alemania está viviendo una crisis muy benigna. No está en recesión. Su paro está en mínimos de las dos últimas décadas. Apenas ha hecho reformas desde la época del socialdemócrata Schröder. Y a pesar de la crisis de deuda europea, o precisamente por ella, Berlín se ha ahorrado miles de millones en intereses. Mientras toda Europa aplica a rajatabla recortes y reformas, Merkel se ha presentado a la reelección con un programa de 30.000 millones para gasto social y apoyo a las familias, apropiándose propuestas de los Verdes (el cierre de centrales nucleares) y socialdemócratas (salario mínimo, freno a los alquileres en grandes ciudades), ha suprimido el copago y se ha resistido —hasta ahora— a cualquier fórmula que obligue al contribuyente alemán a rascarse el bolsillo para pagar la crisis del euro. El debate electoral se ha centrado en las revelaciones sobre el espionaje de EE UU, la subida de los precios energéticos y los servicios a la infancia. Apenas nada más. Ni rastro de políticas de recorte, ni rastro del camino de espinas que provocó que otros Gobiernos cayeran, uno tras otro, desde aquella moción de censura a Topolanek en primavera de 2009”, informa en este caso Claudi Pérez.
Lo peor es que le sirva para concluir: “Alemania llegó a la crisis con los deberes hechos. Hizo todo eso hace 10 años, aunque en condiciones muy diferentes: con todos los demás países subidos a una ola de crecimiento y deuda”. Sí, amigo, enormemente diferente era aquello. Basta leer lo que él mismo escribe para apreciarlo.
La austeridad que Merkel impone sobre todo a sus vecinos y clientes, funciona para lo que funciona. Está claro que tiene contenta a la soldada que le apoya, a los que sacan réditos de esta injusta situación. Por lo demás, Merkel ha prometido que no habrá  eurobonos que acabarían con la situación de privilegio de sus bancos y harían más Europa, más igual y menos súbdita de Alemania. Sus votantes saben, porque también lo ha dicho, que a los países del Sur nos perpetrarán muchas más reformas para pagar… sus facturas. Los correligionarios españoles de Merkel –políticos y medios- están encantados también. Los demás, debemos echarnos a temblar. Nadie parece alarmarse en cambio de los brotes de fascismo que ya se están produciendo -de nuevo- a consecuencia de estas dramáticamente injustas políticas. Vamos ,que el asesinato del liberalismo es -quién nos lo iba a decir- para llorarlo. Fueron ellos quienes en una situación bien similar, sacaron las guillotinas y cambiaron el rumbo de la historia.
Artículo publicado en El Diario
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