18 mar. 2013

La singular opacidad del Vaticano


Juan Hernández Vigueras – Consejo Científico de ATTAC España

Las informaciones sobre la elección del nuevo Papa, suelen olvidar que también se elige al Jefe de un microestado europeo. Y creo que las razones aducidas para la dimisión del Papa, otorgan actualidad a este texto publicado en 2008, en la segunda parte del libro La Europa opaca de las finanzas.Y sus paraísos fiscales por la Editorial Icaria.



La singular opacidad del Vaticano
¿Una central “potencial” del reciclaje de dinero y operaciones financieras sucias en el corazón de Europa?
Los reportajes periodísticos aluden con frecuencia al Vaticano como uno de los principales enclaves opacos como tantos otros, donde el secretismo impide rastrear los orígenes de los fondos financieros de que disponen o pasan por sus entidades; y algunos hechos justifican que se le preste atención. El virtual enclave romano forma parte de la eurozona sin estar integrado en la Unión, un hecho singular que expresa el peso político mundial del minúsculo Estado como se puso de relieve en el acontecimiento mediático global que fueron los solemnes funerales del Papa Juan Pablo II en 2005, que congregó en Roma a gran número de personalidades políticas del mundo, muchas de ellas sin vinculación religiosa con el difunto, como el Presidente de los EEUU o el Secretario General de la ONU; y que llevó a que los coleccionistas pagaran hasta 160 euros por una moneda de dos con la efigie del Pontífice. Aunque hasta 1984 la Santa Sede no tuvo relaciones diplomáticas con los EEUU, mantiene una activa y costosa presencia diplomática con representaciones permanentes ante al UE y ante la Federación Rusa y como observador en la ONU, en la OMC y en varias decenas de organismos internacionales especializados, según la página web de la CIA en 2007.
Status Civitatis Vaticanae
“El Sumo Pontífice, Soberano del Estado de la Ciudad del Vaticano, ha la plenitud de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial”, dice el art.1 de la nueva Ley Fundamental del Estado Vaticano de 26 de Noviembre de 2000, promulgada por Juan Pablo II, en sustitución de la de 1929.
Es el Estado soberano más pequeño del mundo regido por una monarquía electiva y absoluta bajo el Papa, representado por el Cardenal Secretario de Estado que preside la Comisión pontificia, una especie de poder legislativo; con unos servicios administrativos, judiciales y económicos bajo la autoridad de un gobernador. Este recinto romano de solo 44 hectáreas de extensión, menos de medio km2 (al que se añaden con privilegios de extraterritorialidad otros edificios romanos y la residencia papal de Castelgandolfo) ocupa a unos 1.500 habitantes, incluyendo policías y guardias suizos, más unos 3000 trabajadores que pernoctan fuera del mismo; debido la exigüidad territorial, las embajadas extranjeras ante la Santa Sede están ubicadas fuera del enclave urbano pontificio.
En Derecho internacional se reconoce la distinción entre la Santa Sede como la entidad legal que conduce las relaciones diplomáticas del Vaticano; y el denominado oficialmente Estado de la Ciudad del Vaticano (Status Civitatis Vaticanae), que proporciona una identidad territorial reconocida internacionalmente a la Santa Sede, al Papa como Obispo de Roma y líder religioso mundial. El estatus internacional de los históricos Estados Pontificios quedó formalizado por los Tratados de Letrán de 1929 suscritos entre el Papa Pío XI y el Gobierno de Mussolini que incluyen compromisos económicos entre Italia y la Santa Sede y se reconoce asimismo la nacionalidad vaticana a las personas que residen permanentemente en el Vaticano con carácter supletorio, que se superpone a la nacionalidad de origen mientras ejercen su cargo. El art. 7 de la Constitución de la República italiana de 1947 confirmó la vigencia de dichos Tratados.

Las relaciones del Estado Vaticano con la UE ofrecen peculiaridades no siempre explicables y justificadas, que acentúan la falta de transparencia del microestado. Sin que se haya incorporado a la Unión ni tampoco a la zona monetaria del euro, en virtud del Convenio con la República Italiana en nombre de la Unión, el microestado está autorizado para la emisión y acuñación de monedas de euro con la efigie del Pontífice, labor que practica el Banco Vaticano desde Enero de 2002; que, además, participa en el sistema de pagos europeo de la eurozona (denominado Target) sin que esté sometido al control de la autoridad bancaria europea porque solo lo están los bancos que participan directamente y en este caso su participación se realiza indirectamente, a través de dos grandes bancos, uno alemán y otro italiano.
¿Un paraíso fiscal offshore?
La singularidad financiera del microestado del Vaticano no mereció su inclusión en la relación de centros financieros extraterritoriales elaborada por el Foro de Estabilidad Financiera en 2000 y tampoco figura en la lista oficial de paraísos fiscales de la OCDE ni en ninguna otra relación oficial de centros offshore. Sin embargo, la opacidad de su sistema financiero propio y ciertos rasgos peculiares justifican su mención entre los paraísos fiscales europeos, calificado frecuentemente como tal por los medios, sobre todo, desde que ciertos escándalos financieros como el del Banco Ambrosiano, pusieron de manifiesto su inserción en las finanzas mundiales globalizadas, en las que los flujos de capitales lícitos e ilícitos se confunden en las transacciones internacionales.
Poca liquidez en medio de una gran riqueza artística
El sistema bancario y financiero del Vaticano gira en torno a un organismo importante en su gobierno il Istituto per le Opere di Religione (IOR) o Instituto para las Obras de Religión, denominado comúnmente el Banco Vaticano, que nunca ha publicado informes financieros. Los ingresos de las finanzas vaticanas derivan de la contribución anual de las diócesis católicas de todo el mundo, denominada el óbolo de San Pedro; de la venta de sellos, monedas, medallas y recuerdos turísticos; de las entradas a los museos vaticanos y la venta de publicaciones; y asimismo de las inversiones financieras y las rentas inmobiliarias que representan una parte apreciable del total de las rentas del Vaticano. [i]
Y este sistema financiero con amplias relaciones internacionales está inserto indirectamente en la zona del euro conforme al referido Convenio, sin estar está sometido al control del Banco Central Europeo. Por primera vez en la historia, en Julio de 2005, en conferencia de prensa el Cardenal Presidente de la Prefectura de Asuntos Económicos presentaba el balance consolidado para 2004 de las cuentas de todas las administraciones pontificias (la Curia romana, Radio Vaticana, el centro de TV, la editorial y l´Osservatore Romano y otros entes); que registraban un superávit después de tres años de resultados negativos, con una notable mejora financiera que se atribuía a la mejora de la situación de los mercados financieros que redujo las pérdidas por las fluctuaciones de los tipos de cambio mientras disminuyeron los resultados de las transacciones de valores. [ii] Aunque esta información publicada no precisaba las cuantías gestionadas por el Banco Vaticano, algunos comentarios de prensa recordaban que Pablo VI ordenó retirar las inversiones vaticanas en consorcios químicos que produjeran anticonceptivos o preservativos o en la industria metalúrgica vinculada a la producción de armamento; pero no se sabe con certeza si vendió sus acciones de Chrysler tras la fusión con la marca Mercedes, que le implicaría indirectamente en industria armamentística. La liquidación del presupuesto del Vaticano para 2006 registraba un ligero superávit, aunque inferior al obtenido el año anterior, con un aumento de los ingresos por el óbolo de San Pedro; pero sin mayores explicaciones de las cifras en el informe hecho público.[iii]
A pesar de la “apertura contable”, mucho es aún lo que se desconoce sobre las finanzas vaticanas y más aún sobre lo que se especula. Algunos analistas financieros han calculado que la Iglesia Católica dispone de una fortuna de más de 1.000 millones de euros, entre sus inmuebles, sus inversiones financieras y las donaciones que recibe cada año de sus más de mil millones de fieles de las 2.864 diócesis registradas en el mundo que contribuyen a la financiación de la Santa Sede son económicamente independientes. Los analistas consideran que la caridad sigue siendo la principal fuente de financiación de la Santa Sede, ya que su cartera de bonos, acciones y otros valores es antigua, de los años noventa; y en la práctica no dispone de su patrimonio inmobiliario ni artístico. En Octubre de 2003, entrevistado por la agencia Bloomberg, el entonces secretario de la Administración del Patrimonio de la Santa Sede describía gráficamente la situación económica del Vaticano como de “poca liquidez en medio de una gran riqueza artística”; una situación que había empeorado con el caso del Banco Ambrosiano. [iv]
Los riesgos evidentes de blanqueo de capitales
Dada la autonomía y opacidad en el funcionamiento del Banco Vaticano, Mauricio Turco, Presidente del grupo de diputados radicales del Parlamento europeo, señalaba que este sistema viene a ser “una central ´potencial´ del reciclaje de dinero y operaciones financieras sucias en el corazón de Europa”; puesto que los Tratados de Letrán aseguran a las entidades centrales de la Iglesia Católica y, por tanto, al IOR, la exención de “cualquier injerencia por parte del Estado italiano”, no estando sometido al control de ningún organismo internacional. A lo que habría que añadir que las instituciones europeas, particularmente la Comisión europea, nunca han prestado atención a la situación tan singular de esta banca que emite euros, considerando que el IOR solo custodia y administra el patrimonio y las obras religiosas. Y otros datos difundidos que justificarían las afirmaciones del político radical italiano, son el escándalo del Banco Ambrosiano y su vinculación a la banca vaticana que revelaron unas relaciones financieras estrechas con los paraísos fiscales de Turcos & Caicos, las Islas Caimán y otros centros financieros offshore.
Hechos muy significativos teniendo en cuenta que este microestado no dispone de legislación antiblanqueo y que el Instituto para las Obras de la Religión es su Banco central y, por tanto, las medidas de prevención del blanqueo que se aplican son muy limitadas. Los riesgos y su vulnerabilidad frente a las operaciones transnacionales de dinero sucio en tal sistema bancario, económico y financiero son aún más elevados, porque jamás ha sido objeto de examen por parte de los organismos internacionales; concretamente, el FMI no incluye al Estado de la Ciudad del Vaticano en su programa de evaluación de los centros financieros, aun cuando si aplica ese programa a otros microestados como San Marino. Tampoco recogen información y evaluaciones de este microestado, los informes anuales de la Oficina contra Narcotráfico del Departamento de Estado de los EEUU.
Algunas fuentes internacionales solventes, como la asociación de periodistas Réseau Voltaire, sostienen que el Banco del Vaticano es una de las diez principales plazas financieras y bancarias más frecuentemente utilizadas para el blanqueo de dinero sucio, como principal destino de más de 55,000 millones de dólares del blanqueo de capitales ilegales italianos, colocándose de este modo en la octava posición de las destinaciones más utilizadas a través del mundo para el blanqueo, muy por delante de los paraísos fiscales como las Bahamas, la Suiza o el Liechtenstein. [v]
El escándalo del Banco Ambrosiano
El recuerdo que pervive es la muerte violenta del director del Ambrosiano, Roberto Calvi, ligado a Michele Sindona y a Cosa Nostra según testimonios judiciales, que apareció colgado del puente londinense de Blackfriars el 18 de junio de 1982 sin que hasta la fecha haya habido una explicación convincente. Este Banco resultó ser una trama de inversiones disparatadas y de evasión fiscal que dejó al IOR con un agujero de unos 800 millones de euros.
El Papa Juan Pablo II, que llevaba cuatro años de pontificado en ese momento, logró contener el escándalo en los medios y consiguió que un grupo de bancos acudiera al rescate del Vaticano. Y discretamente apartó de la mirada pública a los sacerdotes implicados, en especial al arzobispo estadounidense Paul Marcinkus, que entonces estaba al frente del Banco Vaticano y que, absuelto formalmente de los cargos de fraude en 1985, se retiró cuatro años después. En esos años la Santa Sede necesitaba fondos para superar tal quiebra y el anterior Papa hizo un llamamiento a todas las diócesis para que aumentaran sus contribuciones.
Es evidente que el sistema poco transparente del IOR posibilita el lavado de dinero sucio. Durante los años ochenta, el escándalo del Banco Ambrosiano motivó acusaciones serias contra la Santa Sede que pretendía haber sido víctima del banquero siciliano Michele Sindona, a quien el Papa Pablo VI había nombrado – “de manera imprudente” – Consejero Financiero del Vaticano. La investigación judicial demostró más tarde que Michele Sindona fue escogido con conocimiento de causa porque era sabido que este hombre era el banquero de la Cosa Nostra; en 1986 era condenado en Italia a cadena perpetua y asesinado en la cárcel. Fuentes solventes afirman que las necesidades financieras de la política vaticana de combate contra la Teología de la Liberación en América Latina y luego la financiación de la oposición anticomunista en Polonia, llevaron al Papa a aceptar la colaboración con la mafia, esforzándose la Santa Sede por hacer creer a la opinión pública que habían sido canceladas las deudas del Banco Ambrosiano, habiéndose logrado sanear la situación financiera posteriormente. Aunque la investigación llevada por el Inside Fraud Bulletin demuestra que no fue así. Lo cierto es que la opacidad de las finanzas y la banca vaticana permiten sostener que a diferencia de algunos otros centros financieros, el blanqueo de dinero en el Vaticano o el riesgo de que así suceda, no se produce en los bancos privados extranjeros que operan en el enclave urbano sino mediante el propio Banco Central que es el IOR, reconocido como tal por el Banco de Pagos Internacionales (BIS) y que lleva a cabo la emisión autorizada de monedas de euros.[vi]
Casi coincidiendo con la entronización del nuevo Papa, se producía la noticia de que el Tribunal de apelación del noveno circuito de San Francisco admitía a trámite la demanda judicial presentada en 1999 sobre el caso Alperín versus Banco Vaticano y la Orden Franciscana, reclamando un importe superior a los 100 millones de dólares en relación con la restitución de bienes a serbios, judíos y ex ciudadanos soviéticos por expolio de propiedades por el Gobierno de Croacia, aliado de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. En esta disputa judicial, el Banco del Vaticano aparece acusado de albergar fondos expoliados por los Nazis en el pasado; y actualmente, sospechoso de entretener lazos con la delincuencia organizada, más relacionados con actos de piratería que con obras de caridad, según alegan los abogados de la parte contraria. [vii]
Notas
[i] CIA, 2006; que omite en su página, entre otros, el dato del PIB.
[ii] Comunicado del Cardenal Sergio Sebastini, Presidente de la Prefectura de Asuntos Económicos, sobre el balance consolidado de la Santa Sede para 2004
[iii] International Herald Tribune, 3/7/2007.
[iv] Business Week 5/4/2005 en www.bloomberg.com
[v] Febrero 2002 en www.voltairenet.org/fr
[vi] http://www.vaticanbankclaims.com
[vii] Jonathan Levy y Thomas Dewey Easton, Abogados en la Corte Federal de San Francisco de EEUU. Febrero 2002.